Dame dos segundos
y recordaré tus
labios.
Dame solo uno
y volveré a
escuchar tu voz.
Tápame los ojos
y susúrrame
despacio
sólo que tú
sientes lo mismo que siento yo.
Que siento celos
del viento por
acariciar tu piel.
Desearía a veces
poder cambiarme con él,
para acariciar tu
pelo. Y en tus ojos poder ver
el reflejo de la
luna
llena, de tu luz
tal vez,
que nos mira desde
arriba
envidiándonos
también.
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