Ahora necesito una bombilla
donde antes me gustaba apagar la luz.
Y necesito un par de mantas
porque en mi cama el calor eras tú.
Necesito respirar, el aire está podrido
del humo que fumo si no estás conmigo.
Y mendigo limosnas de amor
a escondidas del sol, en las noches en vela.
Y los besos y abrazos que doy,
los polvos dueños del alcohol
despegan la venda y mi herida está abierta.
De nuevo.
Porque… cómo olvidar tu fuego…
Y el abismo que hay hoy
entre tu cuerpo y mi cuerpo.
Los porros no curan, tampoco los besos…
Ni los de mujer, ni los de un vaso lleno
de aquella poción que tomábamos
en las noches frías de invierno.
De aquel zumo de la risa,
y del amor que juraste eterno.
Y ahora los tragos amargan.
No sólo la boca, también el alma.
Porque te has ido,
y ya no bebo contigo.
Porque sólo quiero que el alcohol
desinfecte los cortes de navaja
de este corazón rajado y malherido.
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